Juegos Eroticos : Cam + Chat - Millones de personas resuelven sus Necesidades Sexuales a través de la Web. Y hay quienes creen que alli se redefine la Sexualidad Humana.
Tarde o temprano, la conversación conduce a la frase que dará comienzo al juego: “¿Qué me harÃas?”. Eso si es que en verdad se trata de un juego y si es que ese juego no comenzó al principio, cuando ella (o él) entró al chat de sexo virtual donde todos están dispuestos a hacerle algo. O no.
Porque si algo describe al cibersexo es que es un sinfÃn de contradicciones. Es sexo pero sin serlo; es búsqueda de conversación de gente que no quiere conversar; es masturbación en compañÃa; es verse, pero a distancia; es orgasmo sin contacto. Es una forma de contacto segura pero falaz, donde todo vale y todo puede ser mentira. Es una opción sexual para quienes no se sienten bien con su cuerpo o le tienen pavor al compromiso, un espacio sin piropos, ritos de exploración ni los juegos eróticos, en el que se va rápido “a lo carnal virtual “. Es, al cabo, la mejor expresión de la mayor paradoja imaginable: es realidad virtual, ser y no ser a la vez.
Pero, ¿cómo es que un mortal común acaba teniendo sexo online? “Esa noche, la idea esa noche era charlar. La conversación comenzó normal pero, sin querer, fue subiendo de temperatura. Conectamos los micrófonos con auriculares, empezamos a describirnos qué tenÃamos puesto, qué nos harÃamos si estuviéramos juntos, empezamos a tocarnos… Al otro dÃa me despertó un murmullo. Nos habÃamos dormido con los auriculares puestos, cada uno en su cama“. Ella era una chica conocida, de la que lo separaba la distancia que hay entre dos lejanas ciudades. Dice él que no pasó mucho tiempo hasta que descubrió que no era necesario conocer a su interlocutora para fantasear un round amoroso. Entonces este docente de 27 años se convirtió en Animal Nocturno, el nick con el que se rebautizó en este mundo perfecto donde todas las mujeres están dispuestas a tener sexo con él. O no.
Su primera experiencia con el chat fue en 1999, cuando unos amigos se fueron a vivir al extranjero. “No existÃa la mensajerÃa instantánea, asà que arreglábamos un horario y nos encontrábamos en un salón virtual“, relata. Luego, una cosa llevó a la otra y Animal Nocturno descubrió que la Web también servÃa para establecer nuevas relaciones: “Lo hacÃa los sábados a la noche. Primero entré en los chats comunes, y después me envicié con los de sexo”. Entonces, comenzó la partida.
Como él, la mayorÃa ingresa a salas que tienen que ver con sus intereses, con el único propósito de conversar, y después cae en las sexuales. La rutina incluye conocerse en un chat general, intercambiar direcciones de MSN y fotos, para luego decidir hasta dónde se llega.
Es que la tecnologÃa incorporó nuevas modalidades al cibersexo cuando proveyó los recursos para acortar la brecha entre virtualidad y realidad. Esa cercanÃa ficticia –una revolución online– se dio cuando surgieron aparatos que permitÃan utilizar algunos de los sentidos en un ámbito donde antes sólo mandaba la imaginación. Los chateros celebraron la aparición de los micrófonos que le pusieron voz a sus partenaires, pero festejaron más la llegada de las webcam, cámaras que se adosan a la computadora y permiten mostrarse. El juego caliente tenÃa sonido y también imagen. AsÃ, se volvió casi real…. ¿Casi real?
MIRAME Y NO ME TOQUES
Con este escenario, el sexo online se popularizó. El hombre recuerda con nostalgia los tiempos en que el cibersexo “era como escribir un relato erótico de a dos”, pero no representa a la mayorÃa. La posibilidad de ver al otro incrementó el morbo, sobre todo de los hombres; y en este pequeño mundo paralelo el número de varones supera al de mujeres en una proporción de 70/30. Esto significa que entrar como mujer equivale a recibir de repente decenas de invitaciones masculinas para iniciar una sesión de erotismo explÃcito. Entrar como hombre, en cambio, puede suponer horas de espera hasta que alguna de las pocas féminas online se decida a contestar. Para evitarlo, como en todos los juegos, se despliegan estrategias: unos eligen un nick referido a atributos sexuales privilegiados, otros incluyen la palabra “cam” en su apodo, para anticipar que la chica que se anime verá a su interlocutor.
Es que en la realidad virtual no hay lugar para sutilezas ni eufemismos y nadie está esperando que le pregunten su signo del ZodÃaco. El protocolo no escrito del cibersexo dice que a la demanda “¿Qué me harÃas?” hay que responder con lujo de detalles y, si es posible, actuar la respuesta en cámara. Todos esperan lo mismo; que les hagan algo, aunque jamás los/las toquen.

AsÃ, la primera sensación que tiene el virgen del chat cuando ingresa es de vértigo: decenas de personas le escriben en simultáneo; ventanas que se abren por todas partes con gente que le habla, proponiéndole, o exigiéndole, que les siga la charla; uno choca de frente y sin aviso con sus inseguridades cuando montones de voces lo interpelan. “¿Qué buscás?“, “¿Hombre o mujer?”, “¿Y si te muestro todo?“, proponen. El novato se siente intimidado; pero se tienta y juega.
Según Gatúbela, “detrás de la pantalla uno se siente seguro y puede sacar lo que no se anima a mostrar en otro lado. Los más perversos sacan su perversión, los más fantasiosos pueden imaginar“. Como ejemplo, cita a una mujer –de nick Mamá incestuosa– que busca gente que haya practicado el incesto. Centauro agrega: “Un dÃa estaba chateando con una chica, la charla era hot y me invitó a iniciar sesión con la cam. Cuando acepté, lo primero que vi fue un primer plano de sus lolas. Me quedé helado”.
No es el único. Alejandro, un peluquero de 25 años al que cuesta imaginar pudoroso, confiesa que la primera vez que entró “fue chocante”. Dice que “al principio sentà que no era algo para mÃ, pero cuando un amigo prendió la cámara y pude ver el cuerpo de una persona que estaba del otro lado, empecé a calentarme. Desde ese dÃa entré solo. Y vi que el chat es como el alcohol: sirve para desinhibirse”.
Technorati Tags: Erotismo, Erotico, Sexo.
ArtÃculo tomado parcialmente de Clarin; escrito por Gladys Stagno.
30 de Enero, 2007 - 16:47
[…] Hola; me llamo Sabrina: se que si entras a este blog es porque deben gustarte las chicas perras como yo. ¿Quieres que te cuente la historia con mi tÃo? Mira pues tengo 18 años cumpliditos y ya tenÃa unas ganas tremendas de que me inauguren el “arito”…. […]
31 de Enero, 2007 - 12:28
Desde que me conseguà la webcam, entro todos los dÃas sabiendo que cualquier cosa puede pasar. Y esto de ser mujer, sin importar mi fÃsico (aunq estoy muy buena según mis amigos) hace q me lluevan los contactos, asà puedo elegir y hacer una buena sesión erotica, aunq todavÃa no me anime a mostrar la cara..
8 de Febrero, 2007 - 21:16
[…] 1. El orgasmo medio en un hombre dura 6 segundos (a mi no). A las mujeres les dura 23 segundos, lo cual significa que si las mujeres están realmente interesadas en la igualdad, deberÃan asegurarse de que tuviéramos cuatro orgasmos por cada uno que ellas tienen. […]
9 de Febrero, 2007 - 14:56
[…] Alrededor del multiorgasmo se ha generado toda una rumorologÃa y una serie de ideas preconcebidas que afloran con frecuencia siempre que se charla con amigas sobre sexo. La verdad es que, si ya el simple orgasmo es una sensación difÃcil de definir, el empalmar varios orgasmos es algo que se presta a equÃvocos y interpretaciones diversas. […]
9 de Febrero, 2007 - 17:55
[…] Alrededor del multiorgasmo se ha generado toda una rumorologÃa y una serie de ideas preconcebidas que afloran con frecuencia siempre que se charla con amigas sobre sexo. La verdad es que, si ya el simple orgasmo es una sensación difÃcil de definir, el empalmar varios orgasmos es algo que se presta a equÃvocos y interpretaciones diversas. […]
16 de Diciembre, 2007 - 15:13
Hospitals Buying Big Ticket Tech
The promise of better health care through innovative medical technology can be a expensive promise to keep.
3 de Enero, 2008 - 13:56
Daily Press Briefing - US
Daily Press BriefingUS Department of State, DC -1 hour agoAnd also we have a six-person emergency assessment team in Mexico, three of
12 de Agosto, 2008 - 21:55
qviero entrar